viernes, 2 de agosto de 2013

La noche, el viento, un recuerdo permanente.

La noche era oscura fuera. Me estremecía el pensar en él. Una lluvía de recuerdos ahora se apoderaba de mi cabeza, similar a la llovizna que en la calle, sin luz, caía. Era horrendo. Se respiraba una paz que al mismo tiempo me condenaba a abrir mi mente al pasado, pasado que no quiero repetir. Era hermoso, él era perfecto para mi, un Sol... como su tez, como sus ojos, pero a la vez, fue el peor error de su vida.

El viento, no sé de dónde provenía. Siempre está ahí, se siente, pero no se puede ver. Lo más lógico. Solo se podía notar el movimiento, a veces pausado, a veces lento de los árboles cuando se presenta aquella brisa fresca de un verano en plena noche.
Eran poco los árboles, y poco el viento. Había que aprovecharlo. Quería ver la Televisión, pero en la habitación hacía un calor inigualable, por eso salía al balcón, para sentir el frescor del aire posarse en mi cara. Aquel acto era el culpable de mi mente ociosa. Era placentero y a la vez un castigo, era inevitable debido a las condiciones climáticas, y más si caía la noche.
Me preguntaba a ratos> "¿Por qué cuando cae la noche me invade tu recuerdo?"
En vez de parecerme agradable me atormentaba, me abrumaba su presencia en mi mente.

Escribir historias no es mi fuerte, es una forma de entretener y desviar mi mente de aquella silueta de tu rostro.
He intentado olvidarte, y lo he logrado, por ratos, pero así ha sido hasta ahora.
Te aseguro que poco he sufrido por ti, y aquel día en el que te despediste de mi, de la manera más cobarde que existe, lloré poco.

El calor se hace sentir cada vez más, es hora de buscar qué hacer.
He olvidado por completo en qué estaba pensando.

lunes, 15 de abril de 2013









Poema Amor Lloraba, Y Yo Con Él Gemía de Francesco Petrarca



Amor lloraba, y yo con él gemía,

del cual mis pasos nunca andan lejanos,

viendo, por los efectos inhumanos,

que vuestra alma sus nudos deshacía.


Ahora que al buen camino Dios os guía,

con fervor alzo al cielo mis dos manos

y doy gracias al ver que los humanos

ruegos justos escucha, y gracia envía.


Y si, tornando a la amorosa vida,

por alejaros del deseo hermoso,

foso o lomas halláis en el sendero,


es para demostrar que es espinoso,

y que es alpestre y dura la subida

que conduce hacia el bien más verdadero.


Versión de F. Maristany















LUIS DE GÓNGORA (1561- 1627)


Hurtas mi vulto y, cuanto más le debe

a tu pincel, dos veces peregrino,

de espíritu vivaz el breve lino

en las colores que sediento bebe,

vanas cenizas temo al lino breve,

que émulo del barro lo imagino,

a quien, ya etéreo fuese, ya divino,

vida le fió muda esplendor leve.

Belga gentil, prosigue al hurto noble;

que a su materia perdonará el fuego,

y el tiempo ignorará su contextura.

Los siglos que en sus hojas cuenta un roble,

árbol los cuenta sordo, tronco ciego;

quien más ve, quien más oye, menos dura.







A una rosa Lope de Vega


¡Con qué artificio tan divino sales

de esa camisa de esmeralda fina,

oh rosa celestial alejandrina,

coronada de granos orientales!


Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,

ya tu color a púrpura se inclina

sentada en esa basa peregrina

que forman cinco puntas desiguales.


Bien haya tu divino autor, pues mueves

a su contemplación el pensamiento,

a aun a pensar en nuestros años breves.


Así la verde edad se esparce al viento,

y así las esperanzas son aleves

que tienen en la tierra el fundamento...










Confesion Baudelaire








Un gracioso
[Poema: Texto completo]Charles Baudelaire






Era la explosión del año nuevo: caos de barro y nieve, atravesado por mil carruajes, centelleante de juguetes y de bombones, hormigueante de codicia y desesperación; delirio oficial de una ciudad grande, hecho para perturbar el cerebro del solitario más fuerte.

Entre todo aquel barullo y estruendo trotaba un asno vivamente, arreado por un tipejo que empuñaba el látigo.

Cuando el burro iba a volver la esquina de una acera, un señorito enguantado, charolado, cruelmente acorbatado y aprisionado en un traje nuevo, se inclinó, ceremonioso, ante el humilde animal, y le dijo, quitándose el sombrero: «¡Se lo deseo bueno y feliz!» Volviose después con aire fatuo no sé a qué camaradas suyos, como para rogarles que añadieran aprobación a su contento.

El asno, sin ver al gracioso, siguió corriendo con celo hacia donde le llamaba el deber.

A mí me acometió súbitamente una rabia inconmensurable contra aquel magnífico imbécil, que me pareció concentrar en sí todo el ingenio de Francia.



























La brisa Arthur Rimbaud

En su retiro de algodón,
con suave aliento, duerme el aura:
en su nido de seda y lana,
el aura de alegre mentón

Cuando el aura levanta su ala,
en su retiro de algodón
y corre do la flor lo llama
su aliento es un fruto en sazón.

¡Oh, el aura quintaesenciada!
¡Oh, quinta esencia del amor!
¡Por el rocío enjugada,
qué bien me huele en el albor!

Jesús, José, Jesús, María.
Es como el ala de un halcón
que invade, duerme y apacigua
al que se duerme en oración.















El noviazgo Guillaume Apollinaire
a Picasso

La primavera deja errar a los novios perjuros
y que las plumas azules que sacude el ciprés
donde anida el pájaro azul se agiten como hojas.

Una Madona al alba ha cogido las rosas silvestres
y mañana vendrá a por los alelíes
para poner en los nidos de palomas que destina
a ese palomo que al anochecer parecía el Paracleto.

En el limonarcillo se enamoraron
con el amor que amamos las últimas en llegar.
Los pueblos lejanos son como párpados
Y entre los limones están sus corazones suspendidos.

Versión de Claire Deloupy









AH! LA ANGUSTIA Fernando Pessoa


Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!


Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:

Sufro -Soy yo.

Ah, extraer de la música el secreto, el tono

De su alarido!


Ah, la furia -aflicción que grita en vano

Pues los gritos se tensan

Y alcanzan el silencio traído por el aire

En la noche, nada más allí!

Enero 15 de 1920










LA PALOMA Rafael Alberti


Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.)




















La barca Heine

¡Carcajadas y canciones!
Los rayos del claro sol
Sobre las aguas derraman
Su sonriente fulgor:
Alegre barca las ondas
Mecen con su oscilación;
Con mis amigos mejores
Sentado en ella voy yo.
Choca la barca, deshecha
En mil trozos por el mar.
Eran malos nadadores
Mis amigos, por su mal,
Y en las rocas de la patria
Se vinieron a estrellar.
A mí a los bordes del Sena
Me llevó la tempestad.
Otra vez los mares cruzo
Sobre nueva embarcación:
Nuevos amigos contemplo
Girar a mi alrededor:
De extraños mares me arrulla
La melancólica voz.
¡Qué lejos está mi patria!
¡Qué triste mi corazón!
¡Canción nueva, y nuevas risas!
Silba el viento con afán:
Cruje herido el maderamen,
Que bate iracundo el mar.
Ya el postrer astro en el cielo
Extinguió su claridad.
¡Qué triste que está mi pecho!
¡Qué lejos mi patria está!






Quevedo A la Mar










La voluntad de Dios por grillos tienes,

Y escrita en la arena, ley te humilla;

Y por besarla llegas a la orilla,

Mar obediente, a fuerza de vaivenes.




En tu soberbia misma te detienes,

Que humilde eres bastante a resistilla;

A ti misma tu cárcel maravilla,

Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.




¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento

De ocupar a los peces su morada,

Y al Lino de estorbar el paso al viento?




Sin duda el verte presa, encarcelada,

La codicia del oro macilento,

Ira de Dios al hombre encaminada.





miércoles, 10 de abril de 2013

Ensayo!


Iris Delgado 4BM (05)                                                                                  

Héctor Santana

Lengua Española IV

11 de Abril, 2013


Vacacionar: Una nube de problemas para el pez plátano

    Para iniciar, vacacionar es la acción que más nos agrada a nosotros los seres humanos, en la cual nos entretenemos y compartimos con los familiares y vivimos experiencias un tanto agradables, vergonzosas y, raras veces desagradables. Ir a la playa, descansar en un buen hotel, ir al campo a disfrutar del paisaje, viajar a otro país, son algunas de las ideas y/o planes que se nos pueden ocurrir a la hora en que se nos presenta este evento. Dicha ocasión nos trae conocimientos beneficiosos, ya sea aprender de la cultura de otros lugares o conocer a alguien especial que cambie nuestras vidas para siempre. Pero no sólo vivencias benéficas, también experiencias incómodas que nos hacen querer no haber ido a tal sitio a pasar una relajante semana como mínimo. Tales vivencias debemos evitarlas para que, en un futuro no muy lejano, no cometamos el error que cometió el personaje principal de este cuento, y a continuación explicarles mi tesis, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.

    Por tanto, Seymour Glass, según lo que pude notar en la lectura, era un hombre trastornado, a quién el desequilibrio mental lo tenía algo loco, pero, un dato no menos importantes es que, no era motivo alguno para arrancarse la vida. Enfrentar este tipo de problemas no es algo fácil, es un proceso complejo que necesita tratamientos que conllevan mucho tiempo y bastante paciencia. Seymour Glass tenía esposa, Muriel, quién no se sentía para nada preocupada con la situación de su marido, no ayudaba en nada al problema que éste enfrentaba. Encarar su enigma solo, no lo alentaba ni le aportaba solución alguna, y por consiguiente, lo hundía más en una depresión que causó su muerte, una muerte espantosa. Buscaba del mar para relajarse, y no sólo para esto, sino que también buscaba tranquilidad, la paz que tal ves no encontraba en su casa con su suegra y su terquedad de llevarlo a un psiquiatra, o aquella paz contradictoria a la guerra.

    Sin lugar a dudas, todo comenzó en la guerra, como no lo explica con claridad en el cuento ‘Un día perfecto para el pez plátano’, sólo se cree que se enfermó en ese sitio, lo del trastorno no podemos verlo a simple vista, así que iremos por partes explicando para descifrar la raíz del problema. ¨Le contó todo… Ese asunto de las ventanas. Las cosas horribles que le dijo a la abuela acerca de sus proyectos sobre la muerte…¨ (Salinger 14), en esta parte del cuento les cito lo que la madre de Muriel le contaba a ésta que le había dicho al doctor para poder tratar las crisis por la que estaba pasando Seymour. Aquellos son algunos de los sucesos que había cometido este al momento del trastorno y de los cuales la madre de Muriel pudo deducir que Seymour estaba enfermo y loco. Y no sólo esto, sino que, al todos darse cuenta de lo que pasaba con el señor Glass, le internaron en el hospital del ejercito y le dieron de alta en aquel lugar antes de tiempo, dando paso así al empeoro de la situación del hombre. Sobre cosas como esta debemos tener siempre cuidado, pues corremos el peligro de caer en una situación incómoda y de desesperación, ya que, tratar con este tipo de enfermedades es delicado y requiere de mucha atención.

    Eventualmente, la causa por la que se mató están más que claras; en esta cita ¨Veo que me está mirando los pies… Perdone, pero casualmente estaba mirando el suelo¨ (Salinger 24), el sujeto entra en una crisis, que, en pocas palabras, ‘la gota que derramó el vaso’, lo cual lo llevo a dispararse. Una enfermedad de este grado debe ser tratada lo más rápido posible, y con mayor razón en el caso de Seymour, que llegó incluso, a prácticamente, ‘violar’ a la pequeña con la que se encontró en la playa. Me explico, en la cita ¨Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos y empujó hacia delante. El flotador levantó la proa por encima de la ola. El agua empapó los cabellos de Sybil pero sus gritos eran de puro placer¨ (Salinger 23) vemos el procedimiento del hombre para ‘atacar’ por así decir. Otro factor por el cual se puede identificar la gravedad del caso en el personaje de Seymour,  era su despreocupación por lo que le pudieran haber dicho los padres de la niña al ver que esta presentará reacciones anormales en su cuerpo, debido a lo que Seymour hizo con ella en la playa. Al parecer le importaba poco el pensar de los padres de Sybil y de su mujer, Muriel, así como tampoco le importaría la cara que pudo haber puesto la suegra de éste, ni si la justicia le cobraría esa mala jugada pero no, no pensó nada de esto y es que, ¿qué persona en su sano juicio cometería esta falta sin pensar en las consecuencias?

     Para concluir, la única solución a este problema es la comunicación entre familiares, apoyo mutuo, y claro, por supuesto, el trato con un especialista en la materia, un psiquiatra, el cual nos lleve un control de lo que podemos y no hacer. La respuesta a su dilema no estaba en vacacionar, él no tenía estrés como para ir a la playa a relajar tensiones, son cosas tontas y sin sentido de parte de su esposa, abogando que él estaba muy bien. Aunque en muchos casos, el exceso de agotamiento ocasiona diversidad de enfermedades, el error aquí es el abandono hacia la persona de éste, sin la menor idea de que esto le pueda afectar mentalmente. La irresponsabilidad de Muriel conllevo al desastre y a la perdición de Seymour, un personaje al que su trastorno emocional, ‘esquizofrenia’, que es lo que se le diagnóstica a las personas con un conjunto de trastornos mentales y crónicos, afectó en Seymour de tal manera hasta igualarse a la edad de una chiquilla. No olvidemos que todo esto es sólo producto de la dejadez de una mujer que sólo se preocupaba por ella y que al momento de desampararlo convirtió la palabra ‘vacaciones’ en, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.















                                                                                                                                

Referencia Bibliográfica

Salinger, J. D. Nueve cuentos. Estados Unidos: Alianza Editorial, 1948.

martes, 26 de febrero de 2013

Cuento


Iris Elena Delgado Mejía 4Bmerc.05
Héctor Santana
Lengua Española IV
11 de Abril, 2013


4:45 a.m.; Todo estaba muy tranquilo aquella madrugada. Davis no va a estar en la casa…
A esas horas las calles en Los Ángeles eran muy solitarias, no convendría salir de nuevo. La delincuencia acapara la atención del sitio; ya nada es como antes.

-Davis, ¿a dónde vas?
-Voy a salir, mamá.
-Pero, ¿a qué lugar?
-No muy lejos, estaré cerca del colegio de las chicas.
-Y, ¿qué harás por ahí a estas horas?
-No preguntes tanto, mamá.

No era un buen día para salir temprano, mucho menos hoy. Parecía que el mal asechaba, y muy de cerca.

-¿Tía?
-Sí, hija.
-¿Dónde está Davis? No lo veo en su habitación.
-Salió. Tal vez tiene que hacer una diligencia.
-¡¿A estas horas?!

            Ella calló por un rato. No sabía qué decirle.

-No preguntes tanto, -dijo- ve y despierta a tu prima; se le hará tarde, y hoy es uno de esos días en los que se estresará mucho por tanta actividad.

            Mientras levantaba a Camila para ir al colegio, pensaba  en Davis. Él no estudiaba, lo había dejado todo cuando reprobó 4º de bachillerato, y mucho menos trabajaba. ¿Qué haría y a dónde?

            Camila, poco tiempo después, ya estaba lista, yo por igual. Recuerdo cuando nos peleábamos por el uniforme y en ser las primeras en arreglarse; esos tiempos tal vez ni vuelvan.

            Soy la menor de los tres. Mis padres murieron en un accidente en Bronks, y mi tía, medre de Camila, me adoptó, por así decir.

-Chicas, aquí está la merienda. Es hora de irse.

            Y al despedirnos, sentí miradas, no sé de qué dirección venían, era sombrío el ambiente y de completa tensión el momento.

            Camila no lo veía así…

-Cami, ¿podemos caminar más rápido?
-Si lo hago, arruinaré mi uniforme de promoción recién estrenado.
-Es que…
-¡Deja de refunfuñar niña! Sé que te encanta andar buscando problemas.

           
            Seguimos caminando. Llegamos al colegio. Mi prima se unió con los de su grupo, chicos y chicas de 4º año, para hacer su gran entrada.

            Mi mejor amiga, Mary, me esperaba dentro del instituto, en el lugar de siempre, cerca de la administración administrativa. Mary era una chica preciosa y muy inteligente, una morena de cabellos largos y chinos, de la cual Davis estaba enamorado, pero ella no hacía caso a sus intentos de cotejarla. Quizás porque él no tenía deseos de superación, tal vez porque andaba en esas cosas raras, de las cuales ella sentía mucho miedo.

            Davis se había vuelto muy rebelde meses atrás, no quería nada, ni siquiera que le hablarán.

            Precisamente, estaba él fuera del colegio, quizá esperaba a que Mary saliera; sabía durar horas ahí parado.

-¿Tu primo está fuera? Dime que no. –Lamentable el caso, pero sí, si está fuera, y cero que es por ti.
-¡Dios! ¿Cuándo acabará esto? Y, ¿con quién o quiénes anda?
-Con un supuesto amigo que conoció la semana pasada.
-Sí, ya sé. Un chico alto de cabello negro como la noche. No confío en él.
-Yo menos, y espero que no pase nada malo hoy. Con tanta actividad, puede haber algún desarreglo.
-Tengo el presentimiento de que algo malo pasará.
-No te preocupes. Estaremos cerca de la dirección, por si a caso.

            La hora del lanzamiento se acercaba, todo iba bien, como en todas estas clases de actividades. Empieza la ‘bulla’ y el movimiento. Se ve entrar a la promoción en ella. De repente no veo a Mary; la busqué como loca por todo el patio. Mi primo seguía fuera. Me percaté de que su ‘amigo’ no estaba, y luego, no hice otra cosa más que correr al baño y sentarme a pensar desesperada, ansiosa, pues ¿qué tal y le pasó algo a mi amiga? No sabría ni como explicarlo.

1:00 p.m. Se acabó todo, a mi me dio la impresión de que el amigo de Davis se la había llevado. Ella nunca apareció; mi primo lloraba amargamente, todo el camino hacia casa. 

miércoles, 30 de enero de 2013

Vacacionar: Una nube de problemas para el pez plátano.


Iris Delgado 4BM (05)                                                                                   Iris 1

Héctor Santana

Lengua Española IV

31 de Enero, 2013


Vacacionar: Una nube de problemas para el pez plátano

Para iniciar, vacacionar es la acción que más nos agrada a nosotros los seres humanos, en la cual nos entretenemos y compartimos con los familiares y vivimos experiencias un tanto agradables, vergonzosas y, raras veces desagradables. Ir a la playa, descansar en un buen hotel, ir al campo a disfrutar del paisaje, viajar a otro país, son algunas de las ideas y/o planes que se nos pueden ocurrir a la hora en que se nos presenta este evento. Dicha ocasión nos trae conocimientos beneficiosos, ya sea aprender de la cultura de otros lugares o conocer a alguien especial que cambie nuestras vidas para siempre. Pero no sólo vivencias benéficas, también experiencias incómodas que nos hacen querer no haber ido a tal sitio a pasar una relajante semana como mínimo. Tales vivencias debemos evitarlas para que, en un futuro no muy lejano, no cometamos el error que cometió el personaje principal de este cuento, y a continuación explicarles mi tesis, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.

Seymour Glass, según lo que pude notar en la lectura, era un hombre trastornado, a quién el desequilibrio mental lo tenía algo loco, pero, un dato no menos importantes es que, no era motivo alguno para arrancarse la vida. Enfrentar este tipo de problemas no es algo fácil, es un proceso complejo que necesita tratamientos que conllevan mucho tiempo y bastante paciencia. Seymour Glass tenía esposa, Muriel, quién no se sentía para nada preocupada con la situación de su marido, no ayudaba en nada al problema que éste enfrentaba. Encarar su enigma solo, no lo alentaba ni le aportaba solución alguna, y por consiguiente, lo hundía más en una depresión que causó su muerte, una muerte espantosa. Buscaba del mar para relajarse, y no sólo para esto, sino que también buscaba tranquilidad, la paz que tal ves no encontraba en su casa con su suegra y su terquedad de llevarlo a un psiquiatra, o aquella paz contradictoria a la guerra.

Sin lugar a dudas, todo comenzó en la guerra, como no lo explica con claridad en el cuento ‘Un día perfecto para el pez plátano’, sólo se cree que se enfermó en ese sitio, lo del trastorno no podemos verlo a simple vista, así que iremos por partes explicando para descifrar la raíz del problema. ‘Le contó todo… Ese asunto de las ventanas. Las cosas horribles que le dijo a la abuela acerca de sus proyectos sobre la muerte…’ (J. D. Salinger 14), en esta parte del cuento les cito lo que la madre de Muriel le contaba a ésta que le había dicho al doctor para poder tratar las crisis por la que estaba pasando Seymour. Aquellos son algunos de los sucesos que había cometido este al momento del trastorno y de los cuales la madre de Muriel pudo deducir que Seymour estaba enfermo y loco. Y no sólo esto, sino que al todos darse cuenta de lo que pasaba con el señor Glass, le internaron en el hospital del ejercito y le dieron de alta en aquel lugar antes de tiempo, dando paso así al empeoro de la situación del hombre. Sobre cosas como esta debemos tener siempre cuidado, pues corremos el peligro de caer en una situación

                                                                                                                                 Iris 2

incómoda y de desesperación, ya que, tratar con este tipo de enfermedades es delicado y requiere de mucha atención.

Ahora la causa por la que se mató están más que claras; en esta cita ‘Veo que me está mirando los pies… Perdone, pero casualmente estaba mirando el suelo’ (J. D. Salinger 24), el sujeto entra en una crisis, que, en pocas palabras, ‘la gota que derramó el vaso’, lo cual lo llevo a dispararse. Una enfermedad de este grado debe ser tratada lo más rápido posible, y con mayor razón en el caso de Seymour, que llegó incluso, a prácticamente, ‘violar’ a la pequeña con la que se encontró en la playa. Me explico, en la cita ‘Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos y empujó hacia delante. El flotador levantó la proa por encima de la ola. El agua empapó los cabellos de Sybil pero sus gritos eran de puro placer’ (J. D. Salinger 23) vemos el procedimiento del hombre para ‘atacar’ por así decir. Otro factor por el cual se puede identificar la gravedad del caso en el personaje de Seymour,  era su despreocupación por lo que le pudieran haber dicho los padres de la niña al ver que esta presentará reacciones anormales en su cuerpo, debido a lo que Seymour hizo con ella en la playa. Al parecer le importaba poco el pensar de los padres de Sybil y de su mujer, Muriel, así como tampoco le importaría la cara que pudo haber puesto la suegra de éste, ni si la justicia le cobraría esa mala jugada pero no, no pensó nada de esto y es que, ¿qué persona en su sano juicio cometería esta falta sin pensar en las consecuencias?

Para concluir, la única solución a este problema es la comunicación entre familiares, apoyo mutuo, y claro, por supuesto, el trato con un especialista en la materia, un psiquiatra, el cual nos lleve un control de lo que podemos y no hacer. La respuesta a su dilema no estaba en vacacionar, él no tenía estrés como para ir a la playa a relajar tensiones, son cosas tontas y sin sentido de parte de su esposa, abogando que él estaba muy bien. Aunque en muchos casos, el exceso de agotamiento ocasiona diversidad de enfermedades, el error aquí es el abandono hacia la persona de éste, sin la menor idea de que esto le pueda afectar mentalmente. La irresponsabilidad de Muriel conllevo al desastre y a la perdición de Seymour, un personaje al que su trastorno emocional, ‘esquizofrenia’, que es lo que se le diagnostica a las personas con un conjunto de trastornos mentales y crónicos, afectó en Seymour de tal manera hasta igualarse a la edad de una chiquilla. No olvidemos que todo esto es sólo producto de la dejadez de una mujer que sólo se preocupaba por ella y que al momento de desampararlo convirtió la palabra ‘vacaciones’ en, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.















                                                                                                                                 Iris 3

Referencia Bibliográfica

Salinger, J. D. Nueve cuentos. Estados Unidos: Alianza Editorial, 1948.

sábado, 19 de enero de 2013

Poema: ''Caen Jim Rice y Wade Boggs''

Iris Delgado 4bm (05)
Héctor Santana
Lengua Española 4
15 de Enero, 2012

Mariana Avitia, participante por el equipo de México, estaba en la parte más difícil del partido de Tiro al Arco Sólo faltaban dos puntos para empatar y cinco minutos para cerrar el juego.

Mariana, la arquera 
Nerviosa se encierra
En la absurda idea
De Poder perder.

Mariana, tranquila
Sólo es un juego
No necesitas ganar
Para hacerte notar.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los Versos que Más me Gustaron de: Un Tren Puede Ocultar Otro Tren

Los Versos que más me gustaron

Iris Delgado 4bm (05)

Héctor Santana
Lengua Española 4
7 de Noviembre 2012

1) Como en un cruce, un tren puede esconder otro tren.
2) En una familia una hermana puede ocultar a la siguiente hermana, así que cuando estés cortejando, lo mejor es tenerlas todas al frente
de lo contrario al visitar a una te podrías enamorar de la otra.
3) En el amor, un reproche puede ocultar otra cosa, una pequeña queja puede ocultar una mayor.
4) Un amor puede ocultar otro amor o el mismo amor como cuando “te amo” de repente resuena falso y uno descubre un mejor amor esperando más allá, como cuando “Estoy lleno de dudas” oculta “Estoy seguro en cuanto algo, y es eso”
5) Detente para dejar que el primero cruce.
Te dices ahora es seguro avanzar, y eres golpeado por el siguiente tren. Hubiera sido mejor esperar al menos un instante para ver que se ocultaba ahí.

Qué quiere decir el texto?

El texto nos deja dicho que debemos miara más allá de lo que se nos para en frente, pues puede ocultar algo más detrás de él, y llevar consigo cosas que no serían de agrado para nosotros.