miércoles, 10 de abril de 2013

Ensayo!


Iris Delgado 4BM (05)                                                                                  

Héctor Santana

Lengua Española IV

11 de Abril, 2013


Vacacionar: Una nube de problemas para el pez plátano

    Para iniciar, vacacionar es la acción que más nos agrada a nosotros los seres humanos, en la cual nos entretenemos y compartimos con los familiares y vivimos experiencias un tanto agradables, vergonzosas y, raras veces desagradables. Ir a la playa, descansar en un buen hotel, ir al campo a disfrutar del paisaje, viajar a otro país, son algunas de las ideas y/o planes que se nos pueden ocurrir a la hora en que se nos presenta este evento. Dicha ocasión nos trae conocimientos beneficiosos, ya sea aprender de la cultura de otros lugares o conocer a alguien especial que cambie nuestras vidas para siempre. Pero no sólo vivencias benéficas, también experiencias incómodas que nos hacen querer no haber ido a tal sitio a pasar una relajante semana como mínimo. Tales vivencias debemos evitarlas para que, en un futuro no muy lejano, no cometamos el error que cometió el personaje principal de este cuento, y a continuación explicarles mi tesis, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.

    Por tanto, Seymour Glass, según lo que pude notar en la lectura, era un hombre trastornado, a quién el desequilibrio mental lo tenía algo loco, pero, un dato no menos importantes es que, no era motivo alguno para arrancarse la vida. Enfrentar este tipo de problemas no es algo fácil, es un proceso complejo que necesita tratamientos que conllevan mucho tiempo y bastante paciencia. Seymour Glass tenía esposa, Muriel, quién no se sentía para nada preocupada con la situación de su marido, no ayudaba en nada al problema que éste enfrentaba. Encarar su enigma solo, no lo alentaba ni le aportaba solución alguna, y por consiguiente, lo hundía más en una depresión que causó su muerte, una muerte espantosa. Buscaba del mar para relajarse, y no sólo para esto, sino que también buscaba tranquilidad, la paz que tal ves no encontraba en su casa con su suegra y su terquedad de llevarlo a un psiquiatra, o aquella paz contradictoria a la guerra.

    Sin lugar a dudas, todo comenzó en la guerra, como no lo explica con claridad en el cuento ‘Un día perfecto para el pez plátano’, sólo se cree que se enfermó en ese sitio, lo del trastorno no podemos verlo a simple vista, así que iremos por partes explicando para descifrar la raíz del problema. ¨Le contó todo… Ese asunto de las ventanas. Las cosas horribles que le dijo a la abuela acerca de sus proyectos sobre la muerte…¨ (Salinger 14), en esta parte del cuento les cito lo que la madre de Muriel le contaba a ésta que le había dicho al doctor para poder tratar las crisis por la que estaba pasando Seymour. Aquellos son algunos de los sucesos que había cometido este al momento del trastorno y de los cuales la madre de Muriel pudo deducir que Seymour estaba enfermo y loco. Y no sólo esto, sino que, al todos darse cuenta de lo que pasaba con el señor Glass, le internaron en el hospital del ejercito y le dieron de alta en aquel lugar antes de tiempo, dando paso así al empeoro de la situación del hombre. Sobre cosas como esta debemos tener siempre cuidado, pues corremos el peligro de caer en una situación incómoda y de desesperación, ya que, tratar con este tipo de enfermedades es delicado y requiere de mucha atención.

    Eventualmente, la causa por la que se mató están más que claras; en esta cita ¨Veo que me está mirando los pies… Perdone, pero casualmente estaba mirando el suelo¨ (Salinger 24), el sujeto entra en una crisis, que, en pocas palabras, ‘la gota que derramó el vaso’, lo cual lo llevo a dispararse. Una enfermedad de este grado debe ser tratada lo más rápido posible, y con mayor razón en el caso de Seymour, que llegó incluso, a prácticamente, ‘violar’ a la pequeña con la que se encontró en la playa. Me explico, en la cita ¨Tomó los tobillos de Sybil con ambas manos y empujó hacia delante. El flotador levantó la proa por encima de la ola. El agua empapó los cabellos de Sybil pero sus gritos eran de puro placer¨ (Salinger 23) vemos el procedimiento del hombre para ‘atacar’ por así decir. Otro factor por el cual se puede identificar la gravedad del caso en el personaje de Seymour,  era su despreocupación por lo que le pudieran haber dicho los padres de la niña al ver que esta presentará reacciones anormales en su cuerpo, debido a lo que Seymour hizo con ella en la playa. Al parecer le importaba poco el pensar de los padres de Sybil y de su mujer, Muriel, así como tampoco le importaría la cara que pudo haber puesto la suegra de éste, ni si la justicia le cobraría esa mala jugada pero no, no pensó nada de esto y es que, ¿qué persona en su sano juicio cometería esta falta sin pensar en las consecuencias?

     Para concluir, la única solución a este problema es la comunicación entre familiares, apoyo mutuo, y claro, por supuesto, el trato con un especialista en la materia, un psiquiatra, el cual nos lleve un control de lo que podemos y no hacer. La respuesta a su dilema no estaba en vacacionar, él no tenía estrés como para ir a la playa a relajar tensiones, son cosas tontas y sin sentido de parte de su esposa, abogando que él estaba muy bien. Aunque en muchos casos, el exceso de agotamiento ocasiona diversidad de enfermedades, el error aquí es el abandono hacia la persona de éste, sin la menor idea de que esto le pueda afectar mentalmente. La irresponsabilidad de Muriel conllevo al desastre y a la perdición de Seymour, un personaje al que su trastorno emocional, ‘esquizofrenia’, que es lo que se le diagnóstica a las personas con un conjunto de trastornos mentales y crónicos, afectó en Seymour de tal manera hasta igualarse a la edad de una chiquilla. No olvidemos que todo esto es sólo producto de la dejadez de una mujer que sólo se preocupaba por ella y que al momento de desampararlo convirtió la palabra ‘vacaciones’ en, Vacacionar: una nube de problemas para el pez plátano.















                                                                                                                                

Referencia Bibliográfica

Salinger, J. D. Nueve cuentos. Estados Unidos: Alianza Editorial, 1948.

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